domingo, 21 de octubre de 2018


Se busca geriatra

Murcia ya ha comenzado a tomar medidas para que España, en ningún caso, se convierta en 2040 en el país con mayor esperanza de vida, tal y como prevé el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud en un estudio dado a conocer esta misma semana. Ha sido llegar Pedro Sánchez al Gobierno y ya nadie quiere morirse y hasta ahí podíamos llegar. En un intento serio para evitar subir al podio de la inmortalidad, en la Región de Murcia los geriatras brillan por su ausencia. Los cerca de 170.000 murcianos que superan los 70 años de edad van de consulta en consulta buscando un tratamiento integral que tan sólo encuentran los más afortunados de Murcia y Cartagena, pues sólo en parte de esas ciudades existen hospitales y especialistas en Geriatría, que se pueden contar con los dedos de una mano. A los demás viejos que los zurzan, como se dice en los pueblos. Un buen número de ellos acaba en el diván de Neurología y con suculentas raciones de medicinas  aceleradoras o adormecedoras que, en este caso, es lo mismo. Una vez apaciguados o utilizados como conejillos de indias para certificar los perversos efectos secundarios de algunos de los mejunjes, regresan, con el parte de alta, a su médico de cabecera. Un circuito mortal donde, evidentemente, no se precisa la eutanasia, como diría el amigo Pablo Casado. Aunque igual esta estrategia de derribo le sale a la sanidad murciana por la culata, pues si antes existía la creencia de que acercarse al médico era el primer paso para despegar al cielo, ahora la aventura te resucita. Hoy, sales fortalecido tras driblar con uno y con otro, con sus recetas y diagnósticos y con las listas de espera. Conforme vas cogiendo los virus de cada centro sanitario, incluido las manías de cada galeno, te vas inmunizando y estamos cerca de no saber qué hacer para deshacernos de los abuelos, tal y como dibuja el siempre recordado Saramago en su, ya creíble, “Las intermitencias de la muerte”.  Menos mal que, como siempre y más aún en este ámbito, hay esperanza y ahí tenemos a la vallisoletana Verónica Casado como la mejor médico del mundo. No es geriatra, pero cada vez está más cerca el tiempo en el que la mayoría de los médicos lo sean…se quiera o no en Murcia.


NOS QUEDA LA PALABRA / LA OPINIÓN DE MURCIA

sábado, 13 de octubre de 2018

En cadena
Llevaba encadenando contratos temporales a golpe de salario mínimo desde la última reforma laboral. No sabía si le estaban cotizando y tampoco podía abrir la boca porque el último compañero que lo hizo fue puesto de patitas en la calle. Hoy le habían comentado si, a pesar del medio puente de la Hispanidad, podía echar una mano el domingo por la mañana para cerrar un pedido que saldría hacia Francia. Se acordó de lo mal que lo pasaban los jornaleros con el jodido sol que pega en el campo murciano aún en otoño y también de la falta de horas y del cansancio que acumularían los camioneros; por lo que decidió asentir sin que se le notara el decaimiento. No sabía mentir, pero había aprendido a callar porque tenía dos hijos en edad escolar y a su padre también a su cargo, lidiando con la dependencia. No le hacía falta leer los periódicos para comprobar en sus carnes como durante los últimos años sus condiciones laborales empeoraban a la par que su poder adquisitivo, la calidad del centro público donde estudiaban sus chicos y las percepciones y atención que recibía su progenitor. Aquella jornada sabía que estaba a punto de estallar y lo pagó con una joven ecuatoriana que aguardaba en la cola del Mercadona. Se encaró con ella porque la hispanoamericana llevaba compra también en el bolso, no sólo en sus manos. ¡Eso se avisa! Le espetó de malos modos ante el asombro de su hija pequeña y el estupor de la cajera…Siguió escupiendo por la boca contra los inmigrantes como un energúmeno. Él que, seguro, tendría que aguantar que, una vez llegara a su casa, su padre le recordara alguna batallita que tuvo en Alemania cuando toda la familia tuvo que emigrar. ¡La culpa es de los extranjeros! Masculló mientras acomodaba los víveres. Ya en los brazos de Morfeo, en el mundo de los sueños, le pareció escuchar que se subía el salario mínimo, que antes de fin de año se derogaba la reforma laboral, que en los próximos presupuestos aumentará la partida para la dependencia y que se reforzaría, asimismo, la educación y la sanidad públicas...aunque él ya tenía el voto decidido para un partido xenófobo. 

sábado, 6 de octubre de 2018

Woman


 “Loco, tu mujer es una perra, una diabla”…más de 10 millones de visitas en Youtube que demuestran que las moscas tienen razón. Hasta 63 millones de votos entronaron a Trump al frente del, supuestamente, país más avanzado con frases como “las mujeres son objetos estéticamente agradables”. Ayer mismo, el Senado yanqui dio vía libre a la mano derecha del misógino, Brett Kavanaugh, para ocupar una plaza en el Tribunal Supremo aunque está acusado de cuatro violaciones durante sus estudios en un prestigioso y muy católico centro privado. Este pajarito, que consideraba también a su sexo contrario meros objetos de desahogo, permitirá al villano eludir todo tipo de juicios por corrupción, violación y maltrato. Aquí, en España, no le haría falta tal defensor a tenor de la formación, el carácter y el saber estar de algunos miembros de la judicatura. Con el voto particular que permitió la vergüenza en la sentencia de “La Manada” como pistoletazo de salida, hemos conocido jueces que dejan libre a acusados doblemente de violencia doméstica, como ha sido el último caso en Castellón, con el resultado ya conocido: las dos hijas asesinadas por el padre. Más reciente aún es el vergonzoso vídeo en el que un juez llama “bicho” e “hija puta” a una víctima de violencia de género. El tal Kavanaugh podría, por tanto, formar parte de nuestra más vergonzosa judicatura, aquella que nos hace ver como la mejor medida de Pedro Sánchez la de reforzar la formación del poder judicial en el ámbito de la violencia machista. Con el permiso de los pensionistas, habrá que convenir que el movimiento feminista, que el despertar de las mujeres, es lo mejor que nos está ocurriendo en este siglo, aunque aún sea insuficiente para que, de forma inexplicable, la sociedad elija a energúmenos a su frente. Mañana habrá elecciones en Brasil -donde Lula da Silva está en la cárcel tras luchar contra la desigualdad social- con el ultraderechista Jair Bolsonaro como favorito. Racista, dictador, homófobo y, por supuesto machista: “Tengo cinco hijos. Cuatro varones y en la última ya tuve un momento de debilidad y salió niña”. Más de dos acusaciones de violencia machista en la tarde del martes en una ciudad como Murcia…a mí que no me llamen loco.


NOS QUEDA LA PALABRA / La Opinión de Murcia 

sábado, 29 de septiembre de 2018

Rutanatorio

Hay que ver cómo es el liberalismo. Ni la muerte escapa a sus garras. No sólo nos obliga a morir en una gran superficie denominado tanatorio, donde sólo hay carne, sino que la lucha encarnizada entre los existentes se materializa en ofertas inusuales…sin llegar aún al 2 por 1, que sería tétrico en este ámbito. En uno de nuestros hermosos pueblos de Murcia, una de estas nuevas catedrales de la muerte está regentado por el sacristán de toda la vida, que no ha dudado en ofrecer a sus futuros clientes el canto celestial que les acompañó durante la misa diaria y que ahora les despediría en la de funeral. Igual precio que la competencia y, encima, su monaguillo entonaría las más bellas melodías para endulzar aún más el descanso eterno. Creíamos que los tanatorios eran un negocio seguro y allí también ha llegado el libre mercado. Tanto que las cajas están a punto de tornar en bancos y los coches funerarios regulares en un nuevo servicio de Uber sin retorno posible. Hay emprendedores que han convertido el tanatorio en una discoteca, pues tal como está la vida igual hay que celebrar su fin. Tengo un amigo que recorre esta ruta nocturna todos los sábados noches si hay suerte. Esto es, si hay fiambre y si los familiares tienen ganas de hablar de sus cosas. En ese caso, se acerca a ellos, con el gintonic en la mano, para elogiar al difunto y, de esta forma, obtener las más bellos y sinceros palabras sobre la brevedad de la existencia y la necesidad de aprovechar cada día. En el mejor de los casos sale con compañía del establecimiento. En el peor ha de cambiar de chiringuito y mirar el nombre de otro difunto en el panel para acercarse de nuevo a los sentimientos más primarios. Frente a los buitres que nos mercantilizan, el joven saca lo mejor de nosotros mismos: una lágrima, el recuerdo y la certeza de que los mejores tiempos se pasan compartiendo y ayudando a los demás, convirtiéndose en el último testimonio contra la guillotina del liberalismo salvaje. Carpe Diem.
NOS QUEDA LA PALABRA. La Opinión de Murcia 29 de septiembre de 2018

sábado, 22 de septiembre de 2018

La última cena
Adiós al yogurt, bay bay a las cenas. Nos han destapado que el lácteo tiene tanta azúcar como un refresco cocaleico. En mi mocedad, coetánea a la del Cid, la tarde noche era celebrada como en el Ramadán. Tras un frugal desayuno y el aburrido cocido del medio día, al ponerse el sol comenzábamos a salivar. O pisto con huevo o filetes empanados o huevos con chorizo y una presa de lomo. Se notaba que teníamos gallinas y matábamos dos o tres cochinos que nos acompañaban todo el año; aunque los mejores y más tiernos trozos los paladeaba el médico aún sin pasar el bicho por el veterinario. Luego, años después, el hombre se puso mustio porque -en contra de su voluntad, experiencia y gusto- tenía que recetar pollo. Mientras llegaba esa época negra, disfrutábamos hasta de los andares del animal. Además, en torno a la mesa camilla y con la tenue luz del día, no había prisas para salir al fresco o enfilar la cama en la época de invierno. Saboreábamos también las cuitas del día. Podíamos hablar porque aún no había llegado la televisión. Luego el abuelo se ponía pesadito y se pasaba media cena intentando enchufar el aparato para escuchar las noticias, mientras mi abuela estaba presta a las 9.30 para apagar inmediatamente ese demonio. Ahora moriría de un infarto si tuviera que esperar a que dieran el tiempo cuando en Murcia no se necesita ni un segundico para adivinar el cielo. Con el paso de los años, nos quitaron el puerco de comer y al otro, que murió en la cama, y nos robaron también la conversación porque a la tele se unió el móvil. Ahora nos atiborran de información para que engullamos el miedo a abrir la boca tanto para ingerir alimentos como para hablar libre o valtonycamente. El yogurt natural era como el último mohicano, quizá acompañado de una sosa ensalada, de aquello que era un festín. Hoy Salzillo lo tendría crudo para reproducir la última cena. Qué cruz. 

NOS QUEDA LA PALABRA. La Opinión de Murcia, 22 de septiembre.

sábado, 15 de septiembre de 2018

La hora de España
No ha podido ser. Le comenté a Junker que aparte de mantener la hora de verano también conserváramos siempre el mismo mes: agosto. El comisario europeo me contestó en clave alemana: hay que trabajar. Es nuestro sino desde que Adán y Eva cayeron en la ambición de creerse dioses y lo que lograron fue el adiós al paraíso, nuestra condena eterna. Afortunadamente, en esta tierra prometida, aunque desprovista del agua que riega su definición en la Biblia, el aterrizaje es suave por mor de las múltiples fiestas que se suceden en Murcia, Molina, Cartagena o Lorca por nombrar las principales villas. Incluso, hemos tenido la oportunidad de mitigar el síndrome postvacacional con la merecida celebración del 30 Aniversario de La Opinión en nuestro aeropuerto sin aviones, lo que también nos impide el despegue laboral. En esas flamantes instalaciones y no menos luminosa efemérides; nuestro simpático ministro de Fomento elogió el espíritu nacional que emerge, defiende y representa Murcia…como si toda España tampoco pudiera levantar el vuelo. Yo, que ya me conozco estos lares, verdadera reserva espiritual, aproveché estos días para viajar por la piel de toro, recalando en La Rioja. Esto es, recalando doblemente. Tierra de paso y de trasiego, tanto de uvas como de personas y  otras caballerías, allí nos dimos cita gente de toda ralea, incluidos vascos que tienen en la frontera su casa de vacaciones y catalanes que aprovecharon la Diada para conocer España.  Sin enseñas nacionales allá donde nació el castellano y sin monsergas independentistas de los vecinos de acá o allá; nadie diría allí que el debate nacional lo marque la deriva nacionalista o independentista, que tanto monta monta tanto. Los pinchos y el vino en la calle Laurel de Logroño me sentaron como Dios, que no diría el vilipendiado Willy Toledo. Por fin, varios días sin escuchar ninguna tórrida proclama, correspondida con artículos 155 directos a la cabeza. España está en Murcia y en cada rincón, con independencia, con perdón, de las banderas que cuelguen o descuelguen.

NOS QUEDA LA PALABRA. La Opinión de Murcia, 15 de septiembre.

sábado, 23 de junio de 2018

La mundial
Me cuenta muy misterioso un amigo, que regenta un chiringuito en la zona naturista de mi playa, que todo está muy raro, qué algo va a ocurrir y no va a ser bueno. ..qué, poco más o menos, se va a armar la mundial porque el negocio no se mueve ni con la rotación de la tierra. Es verdad que el horizonte aparece calmo y el mar aún está verde, pero ciertamente en pocos días hemos registrado terremotos en todos los planos. Por empezar por el más relevante para cualquier español; la Roja, con perdón, nos mantiene taquicárdicos desde antes de empezar el Mundial. Otras murallas, tan medievales como las que nos plantó Irán, también han caído para abrir paso a la igualdad de género. Y otros castillos muy altos se han desmoronado como arcilla inconsistente, erosionados por el aire fresco que sopla en esta nueva época.  Brisa que tenemos el gusto de compartir con nuestros vecinos africanos, dando un ejemplo de solidaridad al mundo y, especialmente, a su principal guardián. Son tiempos de mirar lejos, de no fijarnos en nuestro propio ombligo, aunque un simple vistazo también nos habla de esperanza por otros cambios más mundanos. Así, los nuevos ministros de Hacienda, Agricultura, Fomento o Cultura proceden del Sur o del Sureste. Esto es, son sensibles a los problemas que padecemos en financiación, agua, infraestructuras y, por supuesto, ocio saludable. No menos interesante es que haya una ministra que defienda la transición energética hacia las renovables y la supresión del impuesto al sol, que es una demanda largamente solicitada desde esta esquina de España. Y, ante todo, pensábamos que no era de este mundo que en un Consejo de Ministras y Ministros se hablara no sólo de ciencia e innovación sino también de precariedad en el empleo, bajos salarios o ínfimas pensiones, que son la santísima penalidad para un buen número de nosotros. El verano acaba de empezar y esperemos que mi colega Luis comience a levantar el vuelo. Hay señales para el optimismo.
NOS QUEDA LA PALABRA. La Opinión de Murcia 23 de junio