Más Murcia
Tierra de acogida y de frontera, Murcia atesora la riqueza de las múltiples civilizaciones que recalaron en su costa e interior: Íberos, fenicios, griegos, cartagineses, romanos, germanos, visigodos, bizantinos, godos, musulmanes, cristianos… Un crisol de culturas desde los huesos de los primeros homínidos de España a su rostro multicolor actual, con miles de inmigrantes cuidando de nuestros mayores y, asimismo, haciendo posible el milagro agroalimentario. Gracias a la mano de obra foránea y a la solidaridad del resto del país, la Región de Murcia es una potencia mundial en frutas, cítricos y hortalizas. Productos que salen a un mundo sin muros. La cadena agroalimentaria se mueve, por tanto, nutrida por la aportación del agua desde el ámbito nacional, a la riqueza y esfuerzo de los murcianos, al apoyo de la mano de obra inmigrante, y al buen gusto de, principalmente, los europeos. Un proceso en el que la contribución de la mujer es, asimismo, determinante. Al igual que en las empresas de conservas, en los almacenes de manipulado y algunas labores de recogida el sudor es femenino. Mujeres que compaginan sus tareas domésticas con unos puestos que aún hoy llevan el sello de la discriminación salarial y laboral. Afortunadamente, la igualdad se va extendiendo en todos los campos y llega ya a algunos despachos. Todo ello sin obviar, desde otra perspectiva, los casos de violencia machista que Murcia no merece pues el principal fruto de este clima es, con carácter general, la convivencia. Entre las primeras en donaciones para trasplantes; Murcia se moviliza ante cualquier catástrofe y muestra su fraternidad cuando es preciso atender a los más necesitados, allá donde se ha retirado o no llega el presupuesto público. Mañana domingo hay elecciones y los murcianos tenemos la oportunidad de defender la diversidad que reflejan nuestras caras y que encarnan ahora nuestros jóvenes, que han cogido el relevo como inmigrantes, otra seña de identidad de Murcia; la plena igualdad de la mujer y, ante todo, la determinación de progresar todos a una, sin pisar ni dejar a nadie atrás, defendiendo la libertad y la humanidad como valores máximos frente a lo que representa la cueva. Demos más Murcia, lo mejor de nosotros mismos, a los que quieren anular nuestros valores, historia y autonomía.
NOS QUEDA LA PALABRA / La Opinión de Murcia 27 de abril de 2019. https://bit.ly/2ZBcySp
sábado, 27 de abril de 2019
sábado, 13 de abril de 2019
Políticos
Ahora que en el Parlamento va a haber de todo menos políticos es tiempo de salvaguardar esta especie en extinción. Como fiel defensor de las causas perdidas y en plena vorágine animalista, déjenme que muestre el cariño hacia los que más sufren el descrédito, desprecio y despotrique por el conjunto de la ciudadanía, convirtiéndose en una cacería, por supuesto, nacional. Qué contento se pondría Franco y otros caudillos fenecidos en la cama si vieran que, como nos inculcaron e inocularon, nadie quiere ser político. “Yo no soy político” es el lema que con orgullo han llevado algunos dirigentes murcianos que han ocupado insignes sillones. Hoy no hay grupo de wassap, senderismo, vecinal, económico o cultural en el que no esté prohibido hablar de política...como en los tiempos de la dictadura. Incluso en los propios partidos políticos sus afiliados se guardan mucho, quizá más que en la clandestinidad, de mostrar su carnet para no caer bajo la guadaña de cualquier cuñado. Aquellos que con una mano sacuden a la clase política porque, a su juicio o prejuicio, no hay ninguno bueno y con la otra votan la opción que ustedes imaginan. Son los mismos que silencian cualquier opinión de los que nunca la han podido hacer pública cuando son ellos los que tienen más que callar. Te acusan paradójicamente de estar siempre pensando en clave política si osas ponerse en su mismo plano. Y no dudan en añadir el calificativo “política” a cualquier acción para menospreciarla. “No voy porque es una manifestación política”, exclamaban algunos avezados diputados y diputadas para, por ejemplo, declinar su presencia en las protestas feministas del 8 de marzo. Bienvenidos pues a los militares, toreros, banderilleros, futbolistas, plumillas, baloncentistas y demás cuadrilla. No les diré yo que en la Semana Santa y las Fiestas de Primavera que se aproximan, festivas para una gran parte de Murcia, vaya a pensar mucho en política por mucha campaña electoral que sea; pero no perderé mi condición de ciudadano de la polis, capaz y consciente de saber que no todos son iguales ni que el Parlamento es un circo, donde los únicos animales que al parecer sobran son los políticos.
Nos queda la palabra / 13 de abril. La Opinión de Murcia.
Ahora que en el Parlamento va a haber de todo menos políticos es tiempo de salvaguardar esta especie en extinción. Como fiel defensor de las causas perdidas y en plena vorágine animalista, déjenme que muestre el cariño hacia los que más sufren el descrédito, desprecio y despotrique por el conjunto de la ciudadanía, convirtiéndose en una cacería, por supuesto, nacional. Qué contento se pondría Franco y otros caudillos fenecidos en la cama si vieran que, como nos inculcaron e inocularon, nadie quiere ser político. “Yo no soy político” es el lema que con orgullo han llevado algunos dirigentes murcianos que han ocupado insignes sillones. Hoy no hay grupo de wassap, senderismo, vecinal, económico o cultural en el que no esté prohibido hablar de política...como en los tiempos de la dictadura. Incluso en los propios partidos políticos sus afiliados se guardan mucho, quizá más que en la clandestinidad, de mostrar su carnet para no caer bajo la guadaña de cualquier cuñado. Aquellos que con una mano sacuden a la clase política porque, a su juicio o prejuicio, no hay ninguno bueno y con la otra votan la opción que ustedes imaginan. Son los mismos que silencian cualquier opinión de los que nunca la han podido hacer pública cuando son ellos los que tienen más que callar. Te acusan paradójicamente de estar siempre pensando en clave política si osas ponerse en su mismo plano. Y no dudan en añadir el calificativo “política” a cualquier acción para menospreciarla. “No voy porque es una manifestación política”, exclamaban algunos avezados diputados y diputadas para, por ejemplo, declinar su presencia en las protestas feministas del 8 de marzo. Bienvenidos pues a los militares, toreros, banderilleros, futbolistas, plumillas, baloncentistas y demás cuadrilla. No les diré yo que en la Semana Santa y las Fiestas de Primavera que se aproximan, festivas para una gran parte de Murcia, vaya a pensar mucho en política por mucha campaña electoral que sea; pero no perderé mi condición de ciudadano de la polis, capaz y consciente de saber que no todos son iguales ni que el Parlamento es un circo, donde los únicos animales que al parecer sobran son los políticos.
Nos queda la palabra / 13 de abril. La Opinión de Murcia.
sábado, 30 de marzo de 2019
El sueño de todo español cumplido: tener las vacaciones de un maestro. El cambio climático ha obrado el milagro de concedernos cinco semanas más de verano con respecto a 1980. Aunque los jóvenes ya no son lo que eran, convirtiendo las aulas en un invierno perpetuo y la docencia en una profesión de riesgo, ha merecido la pena la espera. Cambiaremos el tajo por el mar o las desérticas montañas y si mantenemos alguna sana costumbre igual nos da por abrir un libro, aunque si leer se convirtiera en vicio produciría un cambio climático de increíbles consecuencias. Por ello, los distintos gobiernos se encargarán, como hasta ahora, de impedir que exprimamos las neuronas, qué es lo que tiene pasar mucho tiempo desocupado en opinión de, paradójicamente, la Iglesia. Pronto será obligatorio chatear durante no menos de tres horas al día, revisar las redes sociales otro tanto y mantener enchufada la tele sine die, con un “Salvamé” eterno que nos impida pensar en lo que estamos haciendo con el planeta. Una tendencia controladora gubernamental innata que será apoyada, como suele ocurrir, por neandertales que resucitarán el célebre lema “El trabajo es salud”. Atrasados o adelantados, depende de que se utilice un baremo intelectual o económico, que no han dado un palo al agua y que querrán mantener su posición privilegiada cuando ya no quede ningún líquido. Pero no teman, al final el espejismo se transformará en más de lo mismo. Esto es, aprovechando que el verano será perpetuo profundizaremos en nuestra situación de camareros durante todas las horas del año, con una propina como salario. Echaremos de menos los lunes de ahora como yo anhelo aquellas conversaciones con mis amigos de un pueblo perdido de Murcia en las noches de estío. Con la caña en la mano, Orlando, Rodolfo, “Colorín”, “Angelorro “, Federico y Javier soñábamos con un mundo donde no hiciera falta trabajar toda la existencia, al ritmo de seis días a la semana, para disfrutar de la brisa veraniega. Entre la utopía y la distopía discurre la vida.
NOS QUEDA LA PALABRA / La Opinión de Murcia 30 de marzo.
sábado, 23 de marzo de 2019
Amarillo
Está claro que esta primavera se lleva al amarillo. Amarillo limón que estamos en Murcia. No hay color que dé más que hablar o que la actualidad exprima más. Sobre todo en Francia, donde la protesta de miles de chalecos “jaune” fluorescentes ha iluminado un diálogo que, promovido por Macron, se ha saldado con 10.300 reuniones y más de un millón y medio de sugerencias en la red. Aquí se monta gorda si se anuncia la creación de una mesa para intercambiar opiniones los que lucen los lazos… amarillos. En esta parte de la frontera el debate se convierte en rebote…golpes de unos contra otros con gruesas acusaciones entre los defensores de la palabra y aquellos que sólo pronuncian el número 155. Y, por supuesto, nada de dar coba a los intelectuales como se ha hecho en Francia pues aquí cualquier expresión altisonante puede causar cárcel o excomunión. En el país galo cinco han sido las propuestas mayoritarias de los ciudadanos para coser las costuras, a punto de romperse cada sábado: subir las pensiones en función de la inflación; reducir el IVA; aumentar el salario mínimo; recortar el número de parlamentarios y gravar impositivamente a las grandes fortunas. No sé si les suena. Allí en Francia suena más, cling cling, porque tanto en pensiones como en salarios están a años luz de nuestras prestaciones. Somos muchos los que lamentamos el resultado de la Guerra de la Independencia que, a tenor de lo dicho, parece continuar pues en España hay quienes no cesan de bombardear lo que ahora defiende el país vecino, como unas jubilaciones y un salario mínimo digno, así como una reducción del IVA o de los impuestos indirectos que, con independencia de la riqueza, pagamos todos. Los mismos que, con las mejores armas, preconizan la desaparición del impuesto de patrimonio y de sucesiones, cuando no dibujan sobre el campo de batalla un paraíso fiscal en el que se remata a las víctimas.
NOS QUEDA LA PALABRA / La Opinión de Murcia 23 de marzo.
sábado, 16 de marzo de 2019
Animales
Hay que ver cómo está España. Hasta las pobres mulas murcianas tienen que emigrar a Alemania para ganarse el sustento. Como los cientos de jóvenes que sobreviven en las empresas germanas o igual en mejores condiciones; los equinos no sólo se han ganado el pan y la sal sino que son protagonistas de un video de, ni más ni menos, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que elogia su encomiable labor en la Brigada de Infantería de Montaña del Ejército alemán. Su capacidad de sufrimiento y de carga, tanto monta monta tanto como nuestros paisanos allí, es objeto de vanagloria. Por fin encontramos sentido a nuestra pertenencia a la OTAN. Ya lo dice mi tío Lázaro: No hay nada como ser un jumento, sin pensar…como si sólo atendieran a las redes sociales. También triunfan nuestras cabras murciano-granadinas a nivel internacional por su dureza en países tan inhóspitos como Argelia, de similar clima a nuestra región. Son tan aguerridas que igual sobreviven al presidente Butefika y verán, si hay suerte, una nueva primavera árabe en nuestro vecino africano. No sólo de nuestras hortalizas viven, por tanto, nuestras exportaciones e igual sería interesante plantear algún tipo de avión, distinto a los Boeing 737 Max, para dar salida a todos nuestros animales, estudiantes incluidos, aunque corramos el peligro de despoblación. Las que no levantan el vuelo son las abejas a pesar de que son la clave de la vida en la tierra, pues dependemos de su polinización para tener alimentos. Ya le digo a mi hijo Borja que en vez de salir corriendo nada más escuchar un zumbido abrace y cuide a la especie. Entre la contaminación y las abejas trabajadoras que han perdido la perspectiva de clase y, por tanto, votarán a partidos tóxicos lo tenemos claro en el planeta Murcia. Sin abejas no habrá ni mulas ni cabras, pero hay especies que no se extinguen por mucho que abran la boca… Se dan cuenta de lo que hay que escribir para no describir a otros animales y polinizaciones.
Nos queda la palabra / La Opinión de Murcia 16 de marzo.
sábado, 9 de marzo de 2019
Punto G
Cuando hay españoles que, tras darle muchas vueltas, acabamos
de descubrir el Punto G; nos desayunamos con que ya está aquí el 5G. No estoy
hablando de coger el puntito gilipollas ni de quintuplicar la golfería que
inunda algunos lares sino de un salto tecnológico que nos hará triunfar o
desnucar. Multiplica por mil la latencia, lo que supone que alcanza una
velocidad de infarto, aunque no sé muy bien para qué tal vértigo. Quizá sea
para mantenernos aún más prisioneros o embobados en la pantalla. Esto es,
nuestro coche irá solo, pero no para que veamos el paisaje sino para poder ir
mirando el móvil. Por esos campos murcianos y, aún más, castellanos
observaremos las luces apagadas de los pueblos abandonados mientras nuestra
muñeca emite un destello multicolor que nos mantendrá inexorablemente unido al
big data. Quizá algún tractor autopropulsado surque el horizonte, cerro tras
cerro sin más destino que volver siempre sobre sus pasos. Cientos de
campanarios yacen ya sobre las estepas y las tierras de nuestro país, una
triste estampa que cierra el éxodo por los siglos de los siglos del medio rural
a la ciudad. De aquellos pioneros que, al final de la Edad Media, decidieron
aburguesarse en las nuevas ciudades a generaciones no tan lejanas que, con
independencia de la edad, dejaban la agricultura para labrarse un futuro de
mayor prestigio social. Hoy su destino, las célebres capitales, desde donde se
volvía al terruño en un Mercedes, son smart city. En castellano, ciudad
inteligente, un oxímoron pues no hay menos sabio que separarse de la
naturaleza, incluida la humana, donde podemos encontrar todo el abecedario con
el que construir todo tipo de experiencias sensoriales. Y en ese devenir, que
es obligatorio hasta tal punto que lo correcto sería debevenir porque así lo ha
escrito, en inglés por supuesto, quien puede hacerlo; nuestra Región de Murcia
se sitúa de nuevo por detrás en la carrera de la investigación. Yo, por
si acaso, me atrincheraré en el Punto G porque ahí es fácil alcanzar el cielo.
Vivir en la nube (cloud), donde finalmente se concentrará toda nuestra
vida.
NOS QUEDA LA PALABRA / La Opinión de Murcia
sábado, 2 de marzo de 2019
España cañí
¿Hasta dónde vamos a llegar? Oigo a un político yeclano alertar de que el Gobierno del temible Pedro Sánchez está barajando prohibir la pólvora en las fiestas patronales. Como si fuera un bandolero a la contra, el aliado de las fuerzas del mal querría apagar de un trabucazo todos los fuegos artificiales que adornan las cabezas sobre nuestros santos. Convertir todo en pólvora mojada, acabando con los polvorillas y la artificiosidad que tanto juego dan a algunos personajes del tablero o tablao político. Y es que el innombrable no se conforma con empapelar de democracia nuestra Semana Santa –lo que sería un milagro- al hacerlo coincidir con la campaña electoral sino que, para fastidiar a los murcianos, también marchita las Fiestas de Primavera y, lo que es más grave aún, nos llama a la reflexión durante el grandioso Entierro de la Sardina. Si pensáramos durante los desfiles sardineros nos haríamos todos carnívoros. Unos pocos días más en La Moncloa y remata también los toros, esencia de nuestro ser y de las tradiciones más ancestrales, populares y cuantos adjetivos encierra una práctica que, en nuestra querida Región de Murcia, está declarada bien de interés cultural. Pobres animales si no salieran al coso para ser sacrificados, como lo son los cientos de piezas que caen a golpe de perdigón y cartucho. Pues el malogrado no se conforma con aguar la dinamita festera sino que también quiere dejar sin tiro nuestra escopeta nacional. Sí, prohibir la caza. Ese noble ejercicio de amor hacia la naturaleza. ¿Qué será lo próximo…la siesta? ¿Qué busca, que estemos despiertos para percibir el verdadero entierro o el estado de coma en el que se encuentra nuestro Estado de bienestar? Esto es España y sus rasgos de identidad no son ni la calidad de la educación ni de la sanidad ni de la atención a los mayores. Dónde esté un buen “olé y olé” que se quite todo lo demás, incluido el baile electoral.
NOS QUEDA LA PALABRA / La Opinión de Murcia
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