Capitulando
No
todos los gobernadores son iguales, aunque ambos tengan a su cargo a Barataria.
Sancho, con su buen hacer y su sentido común, se hizo querer por parte de los
habitantes de la quijotesca ínsula. Linde, desde el banco que le pagamos todos,
incluidos sus cerca de 200.000 euros de sueldo anual, castiga a esta
valleinclínesca península con su visible falta de información y sus ocurrencias.
Tanto es el fervor del que se asienta sus posaderas sobre el mullido sillón del
Banco de España que quiere impedirnos hasta que cumplamos la condena vital:
"ganarás el pan con el sudor de tu frente". Su propuesta de reducir
el salario mínimo nos aboca al hambre. Gran culpable de nuestras desdichas,
pues haber quién regula al regulador, se nos aparece como salvador para
reclamarnos soluciones vernáculas propias de una Región como Murcia, donde está
demostrado que los bajos salarios y la desregulación laboral en nuestros
principales sectores, agroalimentario y turístico, no impide que el paro
juvenil esté en un 57,2%. Trabajar sin cobrar es lo siguiente y,
posteriormente, el derecho de pernada y pagar por trabajar. Bastaría con que se
leyera la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, que tienen un
carácter universal e incuestionable: “Derecho a un trabajo y a un salario digno”.
Y como ni los conoce ni se los va a leer que empiece él a aplicarse el cuento,
ya que tanto el éxito de su trabajo (supervisión de las entidades financieras) como
de sus recetas (austeridad y austeridad) están a la vista. Puestos a recortar,
qué se baje el sueldo (ahorro en el capítulo I), qué no malgaste folios (ahorro
en el capítulo II, de gasto corriente), y que dedique todos sus esfuerzos a regular
el buen funcionamiento de las entidades financieras, lo que afectaría
positivamente a todos los capítulos presupuestarios. Y, si no, que capitule,
que se rinda por disparar fuera de tiesto, por ponerse siempre al lado de los
gigantes.
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