domingo, 2 de junio de 2013

De revuelta
Cuando uno vuelve -no queda otro remedio- de convivir con el otro lado, todo se relativiza y más aún con unas noticias que, de forma monótona, se repiten día a día desde hace varias generaciones. La educación, el conflicto territorial, los derechos sociales o el poder de la Iglesia, por no hablar de la reforma agraria o de la forma de Estado son "asignaturas pendientes" que llevamos en el ADN desde los Reyes Católicos. Aplíquese la fórmula a la Región de Murcia y aquí tenemos añadido, por los siglos de los siglos, el agua, las infraestructuras y un tejido productivo que genera paro, precariedad y menos pensiones. Y lo que es peor, no sólo damos pasos hacia adelante o, al menos, nos quedamos como estamos, que es lo que toca reivindicar ahora, sino que caminamos hacia atrás y a una velocidad de vértigo. Volvemos a emigrar, a despedir doblemente a nuestros jóvenes, a adelantar la separación y el adiós forzoso de la muerte, sin posibilidad de dejarles no sólo la tierra prometida sino, tan siquiera, un taparrabos, un simple empleo que oculte nuestras vergüenzas. La de un país, con su Gobierno jactándose de la diáspora, incapaz de ofrecerles un futuro. 

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