Sotorrados
Lo único que tenía que estar soterrado irá tan en la
superficie que es posible que se mantenga en el aire, como corresponde a las
aves. En las estadísticas de la transparencia -términos que ciertamente pueden
ser contradictorios como ocurre con inteligencia y militar- Murcia ocupa el
último lugar. En la esfera pública, el torpedeo que supone la corrupción para
las cuentas rompe la línea de flotación de nuestro estado de bienestar. Nos
gustan, desde la esfera privada, las alcantarillas, el negocio oculto y la ya
tradicional economía sumergida. En la tierra que vio nacer el submarino, quizá
sea consustancial sumergirse para burlar a la sociedad. Una inmersión que abarca todos los aspectos de la vida, como el
de las libertades. Y si algo emerge, no tengan duda de que es la punta del
iceberg, lo que han sido capaces de descubrir, no sin los arponazos de los que
viven en la cara oculta, los denostados medios de comunicación. Ahora pedimos también que se soterre
el tren, pero aquí las autoridades nos dicen que mejor en superficie. Si
pusieran tanto empeño en dotar de cristalina claridad a la gestión pública y en
aflorar el dinero negro o fraude fiscal quizá podríamos limpiar
convenientemente todo el subsuelo, convirtiéndolo en detritus para el necesario
desarrollo económico y social de nuestra región. Pero, me temo, que nos
hundimos.
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