sábado, 15 de febrero de 2014



Era el marido
Ya lo decían Académica Palanca y los famosos Calatrava, los de las carcajadas, no el de las carajadas de puentes, que nos la clava. Qué es el marido, que el del ramito de violetas es el marido…qué no te enteras Cecilia cada nueve de noviembre. El misterioso anónimo permanece así, en secreto, quizá porque aún está esperando juicio o porque las cosas buenas, ya se sabe, no se dicen. Ahora bien, las malas salen disparadas aunque la rampa –por la que nos deslizamos todos los que no llevamos sangre azul- sea hacia abajo. Antes de abrir la boca - mucho más principesca que la del hermano feo, que igual era un príncipe vestido de rana- ya sabíamos que el que le había regalado a la infanta Cristina el ramo, el vestido, los viajes y hasta el palacio era el marido. La culpa ya no es del mayordomo sino del marido, aunque ambos términos son ya prácticamente sinónimos. En este mundo orwelliano que nos rodea, con el ojo de otro gran hermano de vigía, todo trasciende aunque se quiera vivir con los ojos cerrados, disfrutando de otras canciones también clásicas, como la de los Beatles. Y que conste que otros aun con las gafas google-glass, con programas que desarrolla una innovadora empresa murciana, siguen viendo todo igual salvo alguna cosa, pequeñeces como la constante degradación del empleo. Y es que no hay más ciego/a que el/la que no quiere ver. Una ceguera que, como diría Saramago en su ensayo, se extiende por todo el país.
Para escuchar la canción: http://www.youtube.com/watch?v=0EptwlmQ1lI
NOS QUEDA LA PALABRA / Publicado en La Opinión el 14 de febrero de 2014.

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