Era el marido
Ya lo decían
Académica Palanca y los famosos Calatrava, los de las carcajadas, no el de las
carajadas de puentes, que nos la clava. Qué es el marido, que el del ramito de
violetas es el marido…qué no te enteras Cecilia cada nueve de noviembre. El
misterioso anónimo permanece así, en secreto, quizá porque aún está esperando
juicio o porque las cosas buenas, ya se sabe, no se dicen. Ahora bien, las
malas salen disparadas aunque la rampa –por la que nos deslizamos todos los que
no llevamos sangre azul- sea hacia abajo. Antes de abrir la boca - mucho más
principesca que la del hermano feo, que igual era un príncipe vestido de rana-
ya sabíamos que el que le había regalado a la infanta Cristina el ramo, el
vestido, los viajes y hasta el palacio era el marido. La culpa ya no es del
mayordomo sino del marido, aunque ambos términos son ya prácticamente
sinónimos. En este mundo orwelliano que nos rodea, con el ojo de otro gran
hermano de vigía, todo trasciende aunque se quiera vivir con los ojos cerrados,
disfrutando de otras canciones también clásicas, como la de los Beatles. Y que
conste que otros aun con las gafas google-glass, con programas que desarrolla
una innovadora empresa murciana, siguen viendo todo igual salvo alguna cosa, pequeñeces
como la constante degradación del empleo. Y es que no hay más ciego/a que el/la
que no quiere ver. Una ceguera que, como diría Saramago en su ensayo, se
extiende por todo el país.
Para escuchar la canción:
http://www.youtube.com/watch?v=0EptwlmQ1lI
NOS QUEDA LA
PALABRA / Publicado en La Opinión el 14 de febrero de 2014.
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