De tapadillo
Mientras en
Murcia y Almería nos perforan los oídos con cantos de sirena sobre el
soterramiento del AVE, con la ministra de Fomento a punto de sacar las banderas
para compartir la calle con los ciudadanos; en el tramo Murcia – Almería, los
mismos gobernantes cierran los túneles que ya están construidos, como es el
caso del que salva la Sierra de Cabrera.
No horadan el suelo donde hace falta y donde ya está agujereado lo
tapian, consiguiendo este Gobierno, con sus magníficos juegos malabares, errar
en ambos casos, ya que tapona el progreso tanto de Murcia como Almería. Un
sureste cuyo potencial agroalimentario y turístico, puntales de la economía
española, es evidente. Una zona que, ni literal ni filosóficamente, nunca ha
tenido la oportunidad de coger el tren, sumidas en el olvido y siempre ligeras
de equipaje. Lorca y Vera, ciudades que hermanan a Murcia y Almería, son un
ejemplo de esa falta de atención, que no sólo es visible en el freno y marcha
atrás al AVE. En la ciudad del sol se siguen sufriendo, tres años después, los
temblores del terremoto, con cientos de familias viviendo aún en barracones y
escolares hacinados, ya que la ayuda del Gobierno central se ha perdido por el
camino o se ha centrado en reconstruir iglesias. En Vera, la terrible riada que
provocó el desbordamiento del río Antas contrasta con el nulo caudal de
inversiones para evitar que la tragedia se vuelva a repetir. Con aves o sin
aves, las cagadas siempre caen sobre los mismos, sobre aquellos a los que, para
más inri, se intenta convencer de que hay luz al final del túnel.
NOS QUEDA LA PALABRA / La Opinión de Murcia 2 de mayo de 2014

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