A tomar la calle
No son los
cánticos del Pablo Guerrero los que
tapan la calle de la Libertad de Murcia, reivindicando su alegre toma por los
ciudadanos. “A tapar la calle que no pase nadie…que vista de negro, que
lleve pistola, que hable de la guerra y beba Coca-Cola”, recitaba el cantautor
extremeño. Hoy, la también celebre calle murciana, la única que se ha
peatonalizado en la última década, aparece congestionada permanentemente por la
exhibición de las grandes marcas comerciales. Día sí y noche también, se erigen
templos portátiles del consumo sobre los adoquines supuestamente liberados,
comprando el espacio que corresponde a los ciudadanos. Ocupan y privatizan nuestra
vida hasta tal punto que la calle de la Libertad, la única mejora visible en la
gestión municipal capitalina, amanece más atascada que cuando los coches
mandaban. Ya se sabe que el dinero siempre ha tenido la facultad de comprar los
espacios públicos, que algunos consideran simplemente propios. Ahí tenemos el ejemplo de la pizpireta
Esperanza Aguirre que, al modo del cojo manteca, considera que la calle es
suya, arremetiendo contra todos los frenos que impiden su movilidad. Otra cosa
bien distinta es que los ciudadanos ocupen la calle o la vía, exponiéndose a
que los cuerpos de seguridad tomen nota para hacerles llegar la correspondiente
multa, como está ocurriendo con los componentes de la Plataforma Pro
Soterramiento de Murcia, que sufren los recortes de la libertad que impone el
Gobierno con sus leyes mordaza. ¿Libertad peatonalizada para qué? La libertad
no se vende. Se conquista, se toma y nunca se cede.
https://www.youtube.com/watch?v=kWlWN3t4F2U
NOS QUEDA LA PALABRA / La Opinión de Murcia 9 de mayo de 2014
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