domingo, 11 de mayo de 2014



A tomar la calle
No son los cánticos del  Pablo Guerrero los que tapan la calle de la Libertad de Murcia, reivindicando su alegre toma por los ciudadanos. “A tapar la calle que no pase nadie…que vista de negro, que lleve pistola, que hable de la guerra y beba Coca-Cola”, recitaba el cantautor extremeño. Hoy, la también celebre calle murciana, la única que se ha peatonalizado en la última década, aparece congestionada permanentemente por la exhibición de las grandes marcas comerciales. Día sí y noche también, se erigen templos portátiles del consumo sobre los adoquines supuestamente liberados, comprando el espacio que corresponde a los ciudadanos. Ocupan y privatizan nuestra vida hasta tal punto que la calle de la Libertad, la única mejora visible en la gestión municipal capitalina, amanece más atascada que cuando los coches mandaban. Ya se sabe que el dinero siempre ha tenido la facultad de comprar los espacios públicos, que algunos consideran simplemente propios.  Ahí tenemos el ejemplo de la pizpireta Esperanza Aguirre que, al modo del cojo manteca, considera que la calle es suya, arremetiendo contra todos los frenos que impiden su movilidad. Otra cosa bien distinta es que los ciudadanos ocupen la calle o la vía, exponiéndose a que los cuerpos de seguridad tomen nota para hacerles llegar la correspondiente multa, como está ocurriendo con los componentes de la Plataforma Pro Soterramiento de Murcia, que sufren los recortes de la libertad que impone el Gobierno con sus leyes mordaza. ¿Libertad peatonalizada para qué? La libertad no se vende. Se conquista, se toma y nunca se cede.
https://www.youtube.com/watch?v=kWlWN3t4F2U
NOS QUEDA LA PALABRA / La Opinión de Murcia 9 de mayo de 2014

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