viernes, 16 de mayo de 2014



A toda vela
Acostumbrados al azul pitufino que envuelve nuestra atmósfera, al modo de los carteles más populares de las próximas elecciones europeas;  resulta chocante vislumbrar a hombres con falda, entre otros vistosos atuendos que desembarcaron con motivo del SOS, y esperar en este puerto a mujeres con barba, como nuestra ahijada Conchita, que vendrá de la mano de la bella Ruth a Las Torres de Cotillas. Aire fresco que oxigena, en verdad, nuestro lineal horizonte. Tal es nuestra inmersión que hasta Eurovisión se nos presenta como rompeolas de Murcia, tanto o más que las tribus piratas del Festival SOS, que aún hoy tiene que navegar por un mar de críticas porque no está en la onda de la cultura de Murcia. Qué felicidad cambiar de rumbo, sin brújulas que te marquen el Norte, sin salvavidas posibles ni barbas asociadas a recortes en nuestro bienestar y derechos, con continuas referencias a un Gargamel que es su reflejo. A mí si me dan a elegir, prefiero, como Sabina, al pirata cojo y con pata de palo, pero sin parches en los ojos, pues no son pocos los molinos que hay que derribar en esta ínsula, reserva espiritual de occidente repleta de capitanes con aire de reyes, ocupado tan sólo unos días por los sones vikingos del SOS y la aparición de una mujer barbuda que nos despierta de la calma chicha de nuestros males mayores y menores, animándonos a buscar la diversidad, el tesoro de la vida.

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